Cómo limpiar una colección de monedas antiguas


Cómo limpiar una colección de monedas antiguas

Muchos coleccionistas, sobre todo aquellos que acaban de iniciarse en el bello mundo de la numismática, se preguntan cómo se puede limpiar una colección de monedas antiguas. Es lógico que a un amante de la historia y la colección le surja la inquietud de la restauración, pero hay que subrayar que no existe producto que devuelva el esplendor original a nuestras piezas. Conozcamos mejor lo esencial para tener un muestrario numismático deslumbrante.

Cosas a tener en cuenta para limpiar una colección numismática de monedas antiguas

Si deseamos que nuestra compilación de monedas presente una imagen impecable, bien para que luzca impoluta en nuestro hogar, o para mostrarla en alguna exposición, además de la limpieza de cada moneda, han de estar presentes otros conceptos en nuestra mente que desgranamos a continuación:

Conservación. La pátina, capa de óxido de tonalidad verdosa provocada por la humedad, provoca numerosos quebraderos de cabeza y lamentos a los coleccionistas y numismáticos, pero también tiene un aspecto positivo, puesto que ejerce como protección natural de la moneda. Eliminarla puede ser una solución a corto plazo, pero con el tiempo volverá a aparecer la oxidación y, además, el metal perderá calidad.

Apariencia.  En el coleccionismo de monedas, la suciedad y el deterioro, más que algo negativo es señal de confianza para los expertos de la numismática, que confían más que de esos objetos que lucen como recién adquiridos en una tienda. A menudo, el abuso de sustancias químicas provoca que la pátina original pierda su brillo original, restando valor a nuestra moneda.

Valor. El lavado, incluso de una manera excelsa, puede que, más que aumentar, reste valor a nuestra compilación de monedas. Un brillo antinatural provoca desconfianza a los habituales en el mundo de la numismática y un trabajo mal hecho puede disminuir radicalmente su precio.

Destreza. No cualquiera puede llevar a cabo esta tarea. Se requiere cierta maña, sobre todo si no queremos que esa moneda tan valorada se convierta, por culpa de un mal trabajo, en una pieza insignificante. ¡Ah! Paciencia, mucha paciencia.

Es conveniente recalcar que los profesionales del coleccionismo y de la numismática rara vez abogan por limpiar una colección de monedas antiguas, puesto que mayormente son las señas de antigüedad las que otorgan notoriedad al objeto.

Proceso de lavado de nuestro muestrario de monedas

Antes de adentrarnos en los pasos a seguir, es recomendable acudir a una persona experta para adquirir nociones fundamentales sobre el lavado y cuidado de las monedas. Si no dominamos la técnica, lo más adecuado en delegar la tarea a manos profesionales de la numismática. A continuación, desgranamos paso a paso la metodología a seguir:

Nos pondremos guantes de látex para la manipulación de las monedas.

  • Hay que introducir la moneda en agua y dejarla durante un tiempo para diluir la tierra.
  • Añadiremos jabón al recipiente y frotaremos minuciosamente la moneda para no rayarla.
  • Para el secado, mejor dejarla sobre una toalla y dejarla secando “al natural”.
  • En los casos de manchas o imperfecciones de carácter complejo es aconsejable humedecer una gamuza con acetona y frotar con suma cautela. Pero también hemos de saber que un mal uso de este tipo de productos puede tener efectos nocivos irreversibles en las monedas.

Recomendaciones para una buena higienización

¿Decidido a ponerte manos en la masa, numismático? Bien, pero antes de enfundarte los guantes te dejamos varios consejos que nunca has de olvidar:

  • Primero de todo, probar productos y lavado con monedas de escaso valor.
  • El agua que vayamos a utilizar tiene que estar tibia. Es la que mejor funciona.
  • Utilizar cepillos de dientes para el lavado de las monedas.
  • Restauradores expertos alaban el uso de vinagre blanco o jugo de limón.

También hay que tener en cuenta el material de las que están hechas. Las monedas de oro, por ejemplo, hay que meterlas en agua caliente con un poco de jabón. Si son de bronce, es aconsejable utilizar aceite de oliva. Para finalizar tenemos las de plata, que con zumo de limón y una limpieza de cinco minutos es suficiente.

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